martes, 31 de marzo de 2009

Entrega - M. María

Lo que no se da, se pierde


- Papá, ¿cuánto ganas por hora? - con voz tímida y ojos de admiración, un joven lleno de problemas recibía así a su padre al término del trabajo.

El padre dirigió un gesto severo al hijo y repuso: - Mira hijo, esos informes ni tu madre los conoce. No me molestes que estoy cansado.

- Pero papá, -insistía- dime por favor ¿cuánto ganas por hora?

La reacción del padre fue menos severa. Sólo contestó:- Cuatro euros por hora.

- Oye, ¿me podrías prestar dos euros? - preguntó el hijo.

El padre montó en cólera y tratando con brusquedad al joven le dijo:

Así que, esa era la razón de saber lo que gano. Vete a dormir y no me molestes.

Había caído la noche. El padre había meditado sobre lo sucedido y se sentía culpable. Tal vez su hijo quería comprar algo.

En fin, descargando su conciencia dolida, se asomó al cuarto de su hijo. Con voz baja le preguntó:- ¿Duermes hijo?

- No...dime - respondió entre sueños.

- Perdóname por haberte tratado con tan poca paciencia; aquí tienes el dinero que me pediste, respondió el padre.

- Gracias - contestó el joven y metiendo sus manos debajo de la almohada, sacó unas monedas.

- Ahora ya lo completé. Ya tengo cuatro monedas. ¿Me podrías vender una hora de tu tiempo? - preguntó su hijo.

lunes, 30 de marzo de 2009

Ser Fuerte

El arte de callar


CALLAR SOBRE LA PROPIA PERSONA…ES HUMILDAD.

CALLAR SOBRE LOS DEFECTOS DE OTROS, ES CARIDAD.

CALLAR ANTE EL SUFRIMIENTO AJENO, ES COBARDÍA.

CALLAR ANTE LA INJUSTICIA, ES FLAQUEZA.

CALLAR CUANDO OTRO HABLA, ES DELICADEZA.

CALLAR CUANDO OTRO ESPERA UNA PALABRA, ES OMISION.

CALLAR Y NO HABLAR PALABRAS INUTILES, ES PENITENCIA

CALLAR, CUANDO NO HAY NECESIDAD DE HABLAR, ES PRUDENCIA

CALLAR, CUANDO DIOS NOS HABLA AL CORAZON, ES SILENCIO

CALLAR ANTE EL MISTERIO QUE NO ENTENDEMOS, ES SABIDURIA

CUANDO EN LA OSCURIDAD DE LA NOCHE BUSCAMOS A DIOS, Y NO LO ENCONTRAMOS

ES PORQUE NO BUSCAMOS, EN NUESTROS CORAZONES.
Autor Desconocido

domingo, 29 de marzo de 2009

Sacrificio

Ejercicios Vitales



-EJERCICIO DE RELAJAMIENTO: Comparte tus cargas, preocupaciones y tristezas con un amigo, con tu pareja o con tu Dios. Lo importante de este ejercicio es entregarte y confiar.

-EJERCICIO DE RESPIRACION: Intenta que tu casa, tu lugar de trabajo, los ambientes en los que te mueves sean una atmósfera de Paz y Comprensión. De esta manera, te costará menos respirar…

-EJERCICIO OCULAR: Esfuérzate por ver las cosas buenas que tienen los demás, y trata de cerrar los ojos a sus defectos.

-EJERCICIO AUDITIVO: Escucha tu interior. Si lo haces con serenidad y buena voluntad, él te dirá en cada momento la senda que debes tomar.

-EJERCICIOS PARA LA MENTE: Ejercita tu cerebro para que produzca exclusivamente ideas positivas y constructivas.

-EJERCICIOS PARA LA LENGUA: Pon amor en tus labios y verás cómosanan tus palabras.

-EJERCICIO DE AMOR: Toma en cuenta a los que te rodean. Tócales, abrázales, no pierdas el contacto humano tan indispensable para sanar heridas y corazones enfermos.

-EJERCICIOS PARA LA CARA: Sonríe… sonríe… sonríe… Nunca te canses de hacerlo, seguro que a alguien le alegrarás el día.

-EJERCICIOS PARA EL CORAZON: Todos necesitamos a alguien, y alguien necesita de tí.

-EJERCICIOS PARA EL ALMA: Aléjate de la envidia, el egoismo, el odio, la prepotencia….son frenos en tu crecimiento. Haz estos ejercicios cada día y probablemente, poco a poco, el mundo llegará a ser algo mejor…
Autor Desconocido

El pequeño pez


“Usted perdone”, le dijo un pez a otro, es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme.
-Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado.

-”El Océano”, respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”.

-¿Esto? Pero si esto no es más que agua… Lo que yo busco es el Océano, replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.
(Anthony de Mello)
DEJA DE BUSCAR, PEQUEÑO PEZ.
NO HAY NADA QUE BUSCAR.
SOLO TIENES QUE ESTAR TRANQUILO, ABRIR TUS OJOS Y MIRAR.
NO PUEDES DEJAR DE VERLO.

sábado, 28 de marzo de 2009

La carrera de sapos



Era una vez una carrera... de sapos.

El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre. Había en el lugar una gran multitud. Mucha gente para vibrar y gritar por ellos. Comenzó la competencia.

Pero como la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era:
- ¡Que pena!! Esos sapos no lo van a conseguir... no lo van a conseguir...
Los sapitos comenzaron a desistir. Pero había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima.
La multitud continuaba gritando:
- ¡Que pena!! Ustedes no lo van a conseguir...Y los sapitos estaban dándose por vencidos, salvo aquel sapito que seguía y seguía tranquilo, y ahora cada vez más con más fuerza.
Ya llegando el final de la competición todos desistieron, menos ese sapito que curiosamente en contra de todos, seguía. Llegó a la cima con todo su esfuerzo.
Los otros querían saber qué le había pasado. Un sapito le fue a preguntar cómo él había conseguido concluir la prueba.
Y descubrieron que... ¡Era sordo!
¡No permitas que personas con pésimos hábitos de ser negativos derrumben las mejores y más sabias esperanzas de tu corazón! ¡Recuerda siempre el poder que tienen las palabras que escuchas!
Moraleja: Sé siempre SORDO cuando alguien te diga que no puedes realizar algún sueño.

Disfruta tu café

miércoles, 25 de marzo de 2009

Anunciación

Amor a sus hermanos - M. Amalia

¿Zanahoria, huevo o café?

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y lo difíciles que le resultaban las cosas. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo:

- "Querida, ¿qué ves?"

-"Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó:"¿Qué significa esto, padre?" El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

"- ¿Cuál eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú, ¿cual de los tres eres?

lunes, 23 de marzo de 2009

Amor a los hermanos - M. María

La mariposa


Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder ver a la mariposa cuando saliera del capullo.
Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por abrirlo mas grande y poder salir.
El hombre vio que la mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento.
Parecía que se había atascado. Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo. Sin embargo, al salir la mariposa tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.
El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.
Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. Nunca pudo llegar a volar.
Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.
La libertad y el volar solamente podían llegar después de luchar. Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud.
Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. Si la naturaleza nos permitiese progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido.
Cuánta verdad hay en esto. ¡Cuántas veces hemos querido tomar el camino corto para salir de dificultades, tomando esas tijeras y recortando el esfuerzo para poder ser libres!
Necesitamos recordar que nunca recibimos más de lo que podemos soportar y que a través de nuestros esfuerzos y caídas, somos fortalecidos así como el oro es refinado con el fuego.
Nunca permitamos que las cosas que no podemos tener, o que no tenemos, o que no debamos tener, interrumpan nuestro gozo de las cosas que tenemos y podemos tener. Nunca pensemos ni nos obsesionemos con lo que no tenemos, disfrutemos cada instante de cada día por lo que tenemos y nos ha sido dado.
De esta forma, nos hacemos fuertes en nuestra debilidad.

Nuestra Congregación

domingo, 22 de marzo de 2009

miércoles, 18 de marzo de 2009

Cristo Crucificado - M. Amalia

¡Sacúdete!


Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente durante horas, mientras el campesino trataba de sacarlo sin éxito. Finalmente el campesino decidió que el animal ya estaba viejo, el pozo seco y, necesitaba ser tapado de todas formas ya que realmente no valía la pena sacar el burro.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarlo. Todos tomaron una pala y empezaron a tirar tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloro desconsoladamente. Luego, para la sorpresa de todos, se tranquilizó. Después de unas cuantas paladas de tierra, el campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio ... Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble... Se sacudía la tierra y daba un paso hacia arriba..... mientras los vecinos seguían echando tierra encima del animal, él se sacudía y daba un paso hacia arriba. Pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... El truco para salirse del pozo es sacudírsela y dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba.

Recordar las seis reglas para ser feliz:

1. Liberar el corazón del odio

2. Liberar la mente de preocupaciones

3. Vivir sencillamente

4. Dar más

5. Esperar menos

6. Tener esperanza

Disfruta la vida... ¡Sacúdete! vivir sin amor, es morir en vida.

martes, 17 de marzo de 2009

lunes, 16 de marzo de 2009

PARA QUE SIRVE UN MINUTO

Un minuto sirve para sonreír; sonreír para el otro, para ti y para la vida.
Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la flor, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua.
Se requiere apenas de un minuto para evaluar la inmensidad del infinito, aún sin poder entenderlo.
Un minuto apenas para escuchar el canto de los pájaros.
Un minuto sirve para oír el silencio, o comenzar una canción.
Es en un minuto en que uno dice el “si” o el” no” que cambiara toda su vida.
Un minuto para un apretón de manos y conquistar un nuevo amigo.
Un minuto para sentir la responsabilidad pesar en los hombros, la tristeza de la derrota, la amargura de la incertidumbre, el hielo de la soledad, la ansiedad de la espera, la marca de la decepción, la alegría de la victoria…..
En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar, esperar, creer, vencer y ser…
En un simple minuto se puede salvar una vida
Tan solo un minuto para incentivar a alguien o desanimarlo
Un minuto para comenzar la reconstrucción de un hogar o de una vida
Basta un minuto de atención para hacer feliz a un hijo, un padre, un amigo….
Solo un minuto para entender que la eternidad está hecha de minutos….
De todos los minutos bien vividos…
Un minuto…¡cuantas veces los dejamos pasar sin darnos cuenta!…pero también cuantas veces traemos a nuestras vidas los recuerdos de los minutos vividos llenos de felicidad, de alegría y también de tristezas
Decimos “un minuto” y nos parece nada…
Pero…¡como se aprecia un minuto al levantar la mano y saludar a un amigo q se va para siempre, como se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde al trabajo, como se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos, como nos llena de emoción ese minuto en que nos entregan nuestro hijo al nacer, y como también deseamos que la vida le otorgue mas minutos a quien la muerte separara físicamente de nosotros.
Un minuto….parece increíble….parece tan poquito y sin embargo puede dejar una huella tan profunda en nuestra vida.
Lo importante es no vivir la vida porque si, dejando pasar el tiempo.
Alguien alguna vez dijo: Vive cada minuto como si fuese el ultimo”….
Si todos recordásemos esa frase a diario, aprenderíamos a vivir la vida intensamente.
Aprenderíamos a no posponer las emociones mas lindas de la vida pensando que “si no es hoy será mañana”….
Tu tiempo es ahora…..el futuro es incierto…..Vive cada minuto intensamente
La vida es Hoy…..Que el reloj de tu vida marque cada minuto al compas de los latidos de tu corazón.

La Cuaresma

domingo, 15 de marzo de 2009

Corazón de Ratón

Había un ratón que estaba siempre angustiado, porque tenía miedo al gato. Un mago se compadecio de él y lo convirtió...en un gato.

Pero entonces empezó a sentir miedo del perro. De modo que el mago lo convirtió en perro. Luego empezó a sentir miedo de la pantera, y el mago lo convirtió en pantera. Con lo cual empezó a temer al cazador.

Llegado a este punto, el mago se dio por vencido y volvió a convertirlo en ratón, diciéndole: "Nada de lo que haga por ti va a servirte de ayuda, porque siempre tendrás el corazón de un ratón"

¡¡ES CUARESMA... CAMBIA EL CORAZÓN!!

Maximas con Cristo Crucificado - M.María

sábado, 14 de marzo de 2009

EL PAGO DE LA BONDAD


Un día un muchacho muy pobre, quien era vendedor de puerta a puerta para pagar sus estudios, se encontró con solo diez centavos en su bolsillo y tenía mucha hambre. Entonces decidió que en la próxima casa iba a pedir comida. No obstante, perdió su coraje cuando una linda y joven muchachaabrió la puerta.

En lugar de pedir comida pidió un vaso con agua. Ella pensó que el se veía hambriento y le trajo un gran vaso con leche. El se lo tomó lentamente y luego le preguntó,

"Cuánto le debo?"
"No me debe nada," ella respondió. "Mi mamá nos enseñó a nunca aceptar pago por bondad." El dijo..."Entonces le agradezco de corazón." Cuando Howard Kelly se fue de esa casa, no solo se sintió más fuerte en sus fuerzas sino también en su fe en Dios y en la humanidad. El ya estaba listo para rendirse y renunciar.

Años más tarde esa joven muchacha se enfermó gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron a la gran ciudad donde llamaron a especialistas para que estudiaran su rara enfermedad. Uno de esos especialistas era el Dr. Howard Kelly.

Cuando él se dio cuenta del nombre del pueblo de donde ella venía, una extraña luz brilló en sus ojos.

Inmediatamente él se levanto y fue al cuarto donde ella estaba. Vestido en sus ropas de doctor fue a verla y la reconoció inmediatamente. Luego volvió a su oficina determinado a hacer lo posible para salvar su vida.

Desde ese día le dio atención especial al caso. Después de una larga lucha, la batalla fue ganada. El Dr. Kelly pidió a la oficina de cobros que le pasaran la cuenta final para darle su aprobación. La miró y luego escribió algo en la esquina y la cuenta fue enviada al cuarto de la muchacha. Ella sintió temor de abrirla porque estaba segura de que pasaría el resto de su vida tratando de pagar esa cuenta. Finalmente ella miró, y algo llamó su atención en la esquina de la factura. Ella leyó las siguientes palabras...."Pagado por completo con un vaso de leche."

viernes, 13 de marzo de 2009

miércoles, 11 de marzo de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

El Pincelito


“Había una vez un pincel que era la admiración de todos los demás lápices, y pinceles, puesto que con él, habían sido pintados los cuadros más hermosos que habían salido de ese taller. Cuando el pintor tenía que realizar una obra de calidad o un trabajo muy importante, siempre acudía a él, puesto que sus suaves cerdas eran las que más finos y delicados trazos imprimían sobre el lienzo, y le daban un toque especial a cada detalle de la obra. Esto llenaba de orgullo a nuestro amiguito, que solía pasearse orondo por el taller, mirando por encima del hombro a los demás elementos de dibujo, puesto que sabía que él era el mejor. Todas las fibras y acuarelas del taller suspiraban por el galán.

Cierto día, un viejo plumín de tinta china, envidioso porque nuestro amiguito era el centro de la atención femenina del taller, sembró en él una inquietante cizañita. Le dijo: - “¿Tú te crees muy bueno? Pues lamento informarte que tú solo no vales nada. Jamás decides tú qué es lo que pintarás, o qué colores utilizarás, sino que eres un miserable esclavo del pintor que es quien te usa como a él se le da la gana”. Esto inquietó al pincelito. ¿Sería verdad lo que el plumín había dicho? ¡No! El pintor era bueno… Pero… si era así, ¿Qué derecho tenía el pintor de hacer con él lo que quisiera? ¡El pincelito era el que se ensuciaba y el que se desgastaba al raspar contra el lienzo. ¿Por qué había de llevarse los laureles el pintor? La sombra de esta incomodidad quedó flotando en el ánimo del pincelito… Al día siguiente, cuando el pintor lo tomó en sus manos, decidió que sería él quien dictaría los trazos. Así cuando el pintor quería realizar una línea, el pincelito hacía fuerza para pintarla en otra dirección. Cuando el pintor quería cargar el pincel en un color, él apuntaba hacia otro tarrito de pintura. El pintor no entendía qué estaba sucediendo, puesto que en el lienzo tan solo aparecieron manchones deformes y sin sentido. Después de varios intentos fallidos, simplemente dejó al pincelito de lado y tomó otro para recomenzar su obra. Esto puso aún más furioso a nuestro amiguito. ¿Quién se creía ese pintor que era para cambiarlo a él, al mejor, por un pincel cualquiera? ¡Ahora mismo se pondría él solo a pintar sin necesidad de que ese estúpido pintor lo manosease con sus manos sucias de pintura! Y así lo hizo. Se ubicó frente a un lienzo y con varios botes de pintura junto a él y comenzó a pintar. Todos observaban absortos al pincelito, incluso el pintor, que había dejado su trabajo, y al ver la satisfacción del plumín, comenzó a sospechar qué estaba ocurriendo. De más está decir, que tan solo una masa informe de colores superpuestos apareció sobre el lienzo. Y todos se rieron de él… Nuestro amiguito, avergonzado, deprimido y frustrado se retiró a llorar lágrimas de pintura en su vaso. Había hecho el ridículo. Todos se habían reído de él. Todos… menos el pintor, que lo tomó dulcemente en sus manos y le dijo: - “Querido amiguito, yo sé que tú eres el mejor, pero eres el mejor en mis manos. No eres un esclavo en mis manos, sino que juntos, los dos, pintamos. Así como yo te necesito a ti, tú me necesitas a mí. Sólo dejándote conducir por mis manos podemos crear juntos la belleza. El que sea yo quien dirige tus movimientos no te quita mérito, no, sino que por el contrario te enaltece, porque yo te elijo a ti entre todos los otros pinceles. ¿Nunca lo habías pensado así? Yo te amo, y te elijo a ti, entre muchos otros, cada vez que te utilizo. Y ahora sécate esas lágrimas, y vamos a seguir pintando”. Y el pincelito comprendió que en su naturaleza de pincel estaba el dejarse conducir por las manos del pintor, que sólo así podía ser lo que él era: un pincel.”

domingo, 8 de marzo de 2009

Como el papel arrugado


Este es otra pequeña historia de esas que me gustan.
Mi carácter impulsivo, cuando era niño me hacia reventar en cólera a la menor provocación, la mayoría de las veces después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
Un día mi maestro, que me vio dando excusas después de una explosión de ira, me llevó al salón y me entregó una hoja de papel lisa y me dijo ¡Estrújalo!.
Asombrado obedecí e hice con el una bolita.
Ahora -volvió a decirme- déjalo como estaba antes. Por supuesto que no pude dejarlo como estaba, por más que traté el papel quedó lleno de pliegues y arrugas.
El corazón de las personas -me dijo- es como ese papel... La impresión que en ellos dejas, será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues.

Así aprendí a ser más comprensivo y paciente. Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado.

El cuento del alacrán


Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:"Perdone, ¡pero usted es terco¡ ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?".

El maestro respondió: "La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar".Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones.
Algunos persiguen la felicidad; otros la crean.

viernes, 6 de marzo de 2009

Las dos ranas


Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
Cuando vieron cuan hondo era éste, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para ser prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.
Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, las demás ranas le gritaban y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía sentido seguir luchando. Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.
Cuando salió, las otras ranas le dijeron: “nos da mucha alegría que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos”. La rana les explicó que andaba mal de oído, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.


Moralejas
1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida con alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo.
2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe de destruir. Tengamos cuidado con lo que decimos.
3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.

jueves, 5 de marzo de 2009

El granjero y sus hijos

Un granjero que estaba a punto de morir y deseaba comunicar a sus hijos un importante secreto, los llamo y dijo: hijos míos, moriré dentro de poco. Por lo tanto, sabed que en mi viñedo hay un tesoro oculto, cavad y lo encontraréis.

En cuanto el padre murió, los hijos epuñaron al azada y rastrillo y removieron una y otra vez el terreno, en busca del tesoro que supuestmente estaba enterrado alli. No encontraron nada, pero las viñas, con la tierra removida, produjeron una cosecha como jamás se había visto.

Moraleja: No hay tesoro sin esfuerzo.

Esopo

martes, 3 de marzo de 2009

Clavos

Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos.
Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo por cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta...
Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca mas será la misma. Cada vez que pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves."
Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero el modo como se lo digas lo devastará y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. Los amigos son en verdad una joya rara. Ellos te hacen reír y te animan a que tengas éxito.
Ellos te prestan todo, comparten palabras de elogio y siempre quieren abrirnos sus corazones.
Por favor perdóname si alguna vez dejé una cicatriz en tu puerta.

domingo, 1 de marzo de 2009

ANDAR EN BICI CON DIOS

Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera. Era como un presidente, reconocía su foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía.
Pero luego reconocí a mi Poder Superior, parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear. No sé cuando sucedió, ni me di cuenta cuando fue que El sugirió que cambiáramos lugares, pero mi vida no ha sido la misma desde entonces... mi vida con Dios es muy emocionante.
Cuando yo tenía el control, yo sabía a dónde iba. Era un tanto aburrido y predecible. Era la distancia más corta entre dos puntos. Pero cuando El tomó el liderazgo, todo cambió...El conocía otros caminos, caminos diferentes, hermosos, por las montañas, a través de lugares con paisajes,increíbles parajes. Lo único que podía hacer era sostenerme, aunque pareciera una locura, El solo me decía... Pedalea!
Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "A dónde me llevas?" El solo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en El.
Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía "estoy asustado", El se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi mano. El me llevó a conocer gente con dones, dones de sanidad y aceptación, de gozo. Ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje. Nuestro viaje, de Dios y mío.
Y allá íbamos otra vez. El me dijo "Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, mucho peso extra". Y así lo hice a la gente que conocía y a los que no. ¡Encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera!.
No confié mucho en El al principio, en darle el control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, pero... ¡El conocía cosas que yo no, acerca de andar en bici!. El sabía cómo doblar para dar vueltas carradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos.
Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares, y estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios.
Y cuando estoy seguro de que ya no puedo más, El solo sonríe y me dice... "PEDALEA!!!