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domingo, 2 de diciembre de 2012
El ciego y la primavera
“Levantaos, alzad vuestra cabeza: se acerca vuestra liberación”. “Estad siempre despiertos”
(Lc 21,25-28.34-36)
Hace tan solo unos días, me llegó a mi Correo electrónico un cuento muy sencillo y simple, pero lleno de vida. Se hablaba de un ciego que sentado en la calle tenía un letrerito al lado del sombrero que decía: “Soy ciego. No puedo ver”. Pasó por allí un publicista. Se quedó mirando y contempló las pocas monedas depositadas en el sombrero. Como buen conocedor de los efectos de la publicidad, calladamente tomó la tablita del letrero y escribió otro. Cuando más tarde volvió a pasar por el mismo lugar, se dio cuenta de que el sombrero estaba lleno de billetes y monedas.
El ciego lo reconoció y le preguntó qué había escrito en su tablilla. Lo mismo que tenía usted. Solamente le di un poco más de colorido. En realidad, el publicista cambió lo de “Estoy ciego. No puedo ver”, por otro: “Soy ciego y no puedo ver la primavera”.
El que me envió el cuento le dio un remate bonito: Con frecuencia el éxito depende del cambio de tácticas.
Sin embargo, yo preferiría darle otra lectura, sobre todo, ahora que comenzamos el Adviento, este tiempo de esperanza.
Es que con frecuencia, los problemas de la vida hacen naufragar nuestra esperanza.
A la esperanza yo la llamaría la “virtud de la noche”.
No la esperanza “del día lleno de sol”, sino la esperanza “de cuando todo está oscuro y es de noche”.
Soy ciego. No puedo ver la primavera. No puedo ver la estación más bella del año.
Soy ciego. No puedo ver las flores ni los colores.
Soy ciego. No puedo ver el despertar de los campos, ni el florecer de los árboles.
Cuánta belleza perdida por no poder contemplarla.
Cuánta belleza tan cercana y tan lejana.
Para el que no ve, cuántas cosas pasan desapercibidas.
Para el que no ve, cuánta bondad que pasa a nuestro lado sin darnos cuenta de ella.
Para el que no ve, el mundo sigue siendo oscuro, por más que brille el sol del verano.
Para el que no ve, cuántas primaveras perdidas.
Para el que no ve, cuánto amor que no se descubre.
Para el que no ve, cuanta luz inútil.
Para el que no ve, cuántas esperanzas perdidas.
Cuando Jesús pregunta al ciego qué desea que haga con él, lógicamente el ciego gritó: “Que vea”.
Tal vez, la gran diferencia entre Jesús y el resto de los hombres, estuvo en el hecho de que Jesús veía lo que el resto no veía.
Donde los fariseos veían a un leproso inmundo, Jesús contempló a un hermano suyo, hijo también del Padre.
Jesús veía la primavera.
Donde los fariseos veían a un ciego molesto, Jesús descubrió a un hermano con tremendas ganas de ver la luz.
Jesús veía la primavera.
Donde los fariseos veían el “sábado” Jesús ya contemplaba “el domingo”, el día del Señor, el día de la Pascua.
Jesús veía la primavera.
Donde los discípulos veían el término y el fracaso del Maestro, maldito en la cruz, Jesús sentía el comienzo de todo lo nuevo.
Jesús veía la primavera.
Mientras los fariseos veían en Jesús a un pecador, el paralítico lo reconoció como el Mesías de Dios.
El paralítico veía la primavera.
Mientras los fariseos veían en Jesús a alguien que profana el sábado, Jesús ve la santidad de la persona humana.
Jesús veía la primavera.
Mientras unos no vemos sino maldad en el mundo, Dios sigue todavía creyendo en él.
Dios ve la primavera del Hijo que se está madurando en las entrañas de una Virgen.
Mientras unos no vemos sino desgracias, otros ven que todavía hay corazones generosos.
Estos ven la primavera de una Virgen capaz de creer lo que el Señor le ha dicho.
Mientras unos no vemos sino desesperanzas, fracasos, otros descubren oportunidades.
Estos ven la primavera de un mundo que espera la Navidad.
Todavía nos quedan muchas primaveras que no vemos.
Todavía nos quedan muchas primaveras de la Iglesia que no adivinamos.
Todavía nos quedan muchas primaveras de amor que ya están brotando.
No todo es tan malo en el mundo. Hay mucho de bueno. La diferencia está en que, mientras unos sólo ven lo malo, otros son capaces de percatarse de lo bueno. Todos viviendo en un mismo mundo. Todos, los unos al lado de los otros. Pero unos ven el amanecer primaveral, otros siguen metidos en el frío invierno. Unos sólo ven la desgracia, otros ven que “se acerca nuestra liberación”.
Entramos en ese tiempo del Adviento. Nuestra realidad sigue siendo la misma.
Pero Dios está encendiendo una luz de esperanza, ahora escondida y oculta en el seno de María, pero que en Navidad se hará luz de liberación y salvación en un pesebre. Por eso el Adviento comienza invitándonos a “levantar la cabeza” y ver más lejos que las duras realidades de cada día. El Adviento es invitación a ver la primavera de la esperanza”
Juan Jauregui
miércoles, 20 de julio de 2011
El alacrán y la rana
Érase una vez una rana que se disponía a cruzar un río. Un alacrán la vio y como también necesitaba cruzarlo le pidió que lo llevara en su lomo. La rana en un principio se negó porque sabía que el alacrán era traicionero y podía picarle, sin embargo el alacrán insistió mucho hasta que por fin la convenció, trepó en ella y se lanzaron al río y a la mitad del mismo el alacrán le picó. Al sentir el aguijonazo, antes de hundirse la rana le preguntó: -¿Por qué me picaste si te ayudé? Y el alacrán le contestó. -Es mi naturaleza, soy así.
viernes, 15 de julio de 2011
El mosquito y el león
Un mosquito se acercó a un león y le dijo: " No te temo. Y además, no eres más fuerte que yo. Si crees lo contrario, demuéstramelo... ¿ Que arañas con tus garras y muerdes con tus dientes ? ¡ Eso también lo hace una mujer defendiéndose de un ladrón ! Yo soy más fuerte que tú, y si quieres, ahora mismo te desafío a combate.
Y haciendo sonar su zumbido, cayó el mosquito sobre el león, picándole repetidamente alrededor de la nariz, donde no tiene pelo. El león empezó a arañarse con sus propias garras, hasta que renunció al combate. El mosquito victorioso hizo sonar de nuevo su zumbido; y sin darse cuenta, de tanta alegría, fue a enredarse en una tela de araña. Al tiempo que era devorado por la araña, se lamentaba de que él, que luchaba contra los más poderosos venciéndolos, fuese a perecer a manos de un insignificante animal, la araña.
No importa que tan grandes sean los éxitos en tu vida, cuida siempre que la dicha por haber obtenido uno de ellos, no lo arruine todo.
martes, 28 de junio de 2011
Como el lápiz
Un pequeño niño miraba a su abuelo escribir una carta. En un momento dado le preguntó:
- ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasa a los dos?
¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:
- Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:
- ¿Qué tiene de particular ese lápiz?
El abuelo le respondió:
- Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo:
Primera cualidad: Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos.Esta mano la llamamos Dios, y siempre te conducirá en dirección a su voluntad.
Segunda cualidad: De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera cualidad: El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
Quinta cualidad: El lápiz siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.
martes, 8 de marzo de 2011
El hombre de las manos atadas
Érase una vez un hombre como todos los demás. Un hombre normal. Tenía cualidades positivas y negativas. No era diferente. Una noche, repentinamente, llamaron a su puerta. Cuando abrió, se encontró a sus enemigos. Eran varios y habían venido juntos. Sus enemigos le ataron las manos. Después le dijeron que así era mejor, que así, con sus manos atadas, no podría hacer nada mal. (Se olvidaron de decirle que tampoco podría hacer nada bueno). Y se fueron dejando a un guardián a la puerta para que nadie pudiera desatarle. Al principio se desesperó y trató de romper las ataduras. Cuando se convenció de lo inútil de sus esfuerzos, intentó poco a poco acomodarse a su nueva situación. Poco a poco consiguió valerse para seguir subsistiendo con las manos atadas. Inicialmente le costaba hasta quitarse los zapatos. Hubo un día en que consiguió liar y encender un pitillo. Y empezó a olvidarse de que antes tenía las manos libres. Mientras tanto, su guardián le comunicaba, día tras día, las cosas malas que hacían en el exterior los hombres con las manos libres. (Se le olvidaba también decirle las cosas buenas que hacían esos mismos y otros hombres con las manos libres). Pasaron muchos años. El hombre llegó a acostumbrarse a sus manos atadas. Y cuando su guardián le señalaba que gracias a aquella noche en que entraron a atarle, él, el hombre de las manos atadas, no podía hacer nada malo (no le señalaban que tampoco podía hacer nada bueno), el hombre empezó a creer que era mejor vivir con las manos atadas. Además estaba tan acostumbrado a las ligaduras ...
Pasaron muchos, muchísimos años... Un día, sus amigos sorprendieron al guardián, entraron en la casa y rompieron las ligaduras que ataban las manos del hombre.
"¡¡Ya eres libre!!", le dijeron.
Pero habían llegado demasiado tarde. Las manos del hombre estaban totalmente atrofiadas.
lunes, 28 de febrero de 2011
El hombre que buscaba la paz interior
-Maestro, no soy capaz de encontrar la paz interior.
-¿Cuál es el motivo?- interrogó el maestro.
-Lo ignoro. Por eso estoy aquí, buscando tu sabiduría y consejo.
El maestro quedo pensativo unos instantes y dijo:
-Vas a ir ahora mismo al cementerio. Allí te sentarás en medio de las tumbas y pasarás la mañana elevando toda suerte de elogios a los muertos.
El discípulo obedeció y, una vez que hubo cumplido la tarea, regresó.
-¿Has hecho lo que te dije?- preguntó el maestro.
-Así lo he hecho- respondió el estudiante.
-Bien; pues ahora volverás al cementerio y pasarás la tarde vertiendo insultos e injurias a los muertos.
El discípulo volvió a cumplir la orden del maestro.
Llegada la noche, regresó de nuevo.
-Maestro, durante la mañana he ensalzado las virtudes de los muertos con toda clase de elogios, pero por la tarde he ofendido gravemente a esos mismos muertos con grandes insultos. ¿Puedes decirme ahora el objetivo de tus mandatos?
-¿Qué te contestaron los muertos?- preguntó a su vez el maestro-
-¿No se mostraron satisfechos y se vanagloriaron con tus alabanzas?, ¿tal vez se volvieron indignados y coléricos con tus insultos?
-Pero maestro, eso no es posible. ¿Cómo van a reaccionar si están muertos?
-Pues eso es exactamente lo que has de esperar de ti mismo: la ausencia de reacciones, tanto ante las ofensas como ante las alabanzas. Si alguien te insulta y enciende tu cólera, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Si alguien te alaba e inflama tu vanidad, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Tu paz interior la tienes ahora en manos de los demás o en poder de los acontecimientos que te rodean. Ve y rompe esas cadenas, recupera tu libertad y entonces encontrarás la paz interior.
viernes, 25 de febrero de 2011
La Felicidad
En cierta ocasión, se reunieron todos los Dioses y decidieron crear al hombre y la mujer, y planearon hacerlo a su imagen y semejanza.
Entonces uno de ellos dijo:
- “Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra… debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, ya que, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo, pero… ¿qué les quitamos?”
Después de mucho pensar otro dijo:
- “¡Ya sé, vamos a quitarles la felicidad!... pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamás”.
Propuso el primero:
- “Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo”, a lo que inmediatamente repuso otro:
- “No, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está”.
Luego propuso otro:
- “Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar”, y otro contestó:
- “No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien va construir una esquina por la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrarán”.
Uno más dijo:
- “Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra”. Y le dijeron:
- “No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros”.
El último de ellos, que era un Dios que había permanecido en silencio, escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo:
- “Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren”
Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono:
- “¿Dónde?”
- “La esconderemos dentro de ellos mismos… estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo...
miércoles, 23 de febrero de 2011
El collar de perlas
Detrás del mostrador el hombre miraba distraídamente hacia la calle mientras una pequeña niña se aproximaba al local. Ella aplastó su naricita contra el vidrio del espectacular aparador y de pronto sus ojos color miel brillaron cuando vio determinado objeto.
Ella entró decididamente en el local y pidió ver un hermoso collar azul que le había llamado la atención y le dijo al vendedor:
- Es para mi hermana. ¿Podría hacerme un lindo paquete?
El dueño del local, quien estaba a un lado, miró a la chica con cierta desconfianza y con toda tranquilidad le preguntó:
- ¿Cuánto dinero tienes, pequeña?
Sin alterarse ni un instante, la niña sacó de su bolsillo un atadito lleno de nudos, los cuales delicadamente fue deshaciendo uno por uno. Cuando terminó, colocó orgullosamente el pañuelo sobre el mostrador y con inusitado aplomo, dijo:
- Esto alcanza, ¿no?
En el pañuelo solamente había unas cuantas monedas. Mirando al dueño con una tierna mirada que expresaba una mezcla de ilusión y tristeza le dijo:
- Sabe, desde que nuestra madre murió, mi hermana me ha cuidado con mucho cariño y la pobre nunca tiene tiempo para ella. Hoy es su cumpleaños y estoy segura que ella estará feliz con este collar, porque es justo del color de sus ojos.
El empleado miraba al dueño sin saber qué hacer o decir, pero éste sólo le sonrió a la niña, y se fue a la trastienda, y personalmente lo envolvió en un espectacular papel plateado e hizo un hermoso adorno con una cinta azul. Ante el estupor del empleado, el dueño colocó el hermoso paquete en una de las exclusivas bolsas de la joyería y se lo entregó a la pequeña diciéndole:
- Toma, llévalo con cuidado.
Ella se fue feliz saltando calle abajo. Todavía no había terminado el día cuando una encantadora joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el paquete desenvuelto y preguntó:
- ¿Este collar fue comprado aquí?
El empleado cortésmente le pidió que esperara un momento y fue a llamar al dueño, quien de inmediato regresó, y con la más respetuosa sonrisa le dijo:
- Sí, señora, este collar es una de las piezas especiales de nuestra colección exclusiva y en efecto, fue comprado aquí esta mañana.
- ¿Cuánto costó?
- Lamento no poder brindarle esa información, señora. Es nuestra política que el precio de cualquier artículo siempre es un asunto confidencial entre la empresa y el cliente.
- Pero mi hermana sólo tenía algunas monedas que ha juntado haciendo muñecas de trapo con ropa vieja, pues mi sueldo es demasiado modesto y apenas nos alcanza para sobrevivir. Este collar ciertamente no es de fantasía, y ella simplemente no tendría dinero suficiente para pagarlo.
El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio casi ceremoniosamente, y con mucho cariño colocó de nuevo la cinta diciendo mientras se lo devolvía a la joven:
- Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar: “ella dio todo lo que tenía”
El silencio llenó el local y las lágrimas rodaron por el rostro de la joven, mientras sus manos tomaban el paquete y salía de allí lentamente, abrazándolo fuerte contra su pecho.
lunes, 31 de enero de 2011
SEMILLAS DE DICHA
Una mujer soñó que entraba en una tienda recién inaugurada en la plaza del mercado y, para su sorpresa, descubrió que el mismo Dios en persona se encontraba tras el mostrador. Entonces le preguntó:
- «¿Qué vendes aquí?»
Dios le respondió
- «Todo lo que tu corazón desee».
Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo, la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear:
- «Deseo paz de espíritu, amor, felicidad, sabiduría y ausencia de todo temor».
Y luego, tras un instante de vacilación, añadió:
- «No sólo para mí, sino para todo el mundo».
Dios se sonrió y dijo:
- «Creo que no me has comprendido, hija mía. Aquí no vendemos frutos. Únicamente vendemos semillas».
La dicha, la bienaventuranza, hay que saber sembrarla y hacerla crecer; ¡y acertar con las verdaderas semillas, que también aquí crece mucha cizaña entre el trigo!
martes, 30 de noviembre de 2010
Conseguir lo que quieres
Un joven fue a ver a un sabio maestro y le pregunto:
-Señor, que debo hacer para conseguir lo que yo quiero?.
El sabio no contesto.
El joven despues de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se marcho y volvio al dia siguiente con la misma demanda.
No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvio por tercera vez y repitio su pregunta:
-Que debo hacer para conseguir lo que yo quiero?
El sabio le dijo:
-Ven conmigo.
Y se dirigieron a un rio cercano.
Entro en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyo en los hombros del joven y lo sumergio en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de el, alli lo mantuvo.
Al fin lo dejo salir y el joven respiro recuperando su aliento.
Entonces pregunto el sabio:
-Cuando estabas bajo el agua, que era lo que mas deseabas?
Sin vacilar contesto el joven:
-Aire, queria aire.
-No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o amor?
–No, señor, deseaba aire, necesitaba aire y solo aire -fue su inmediata respuesta.
-Entonces -contesto el sabio-, para conseguir lo que tu quieres debes quererlo con la misma intensidad que querias el aire, debes luchar por ello y excluir todo lo demas.
Debe ser tu unica aspiracion dia y noche. Si tienes ese fervor, conseguiras sin duda lo que quieres".
-Señor, que debo hacer para conseguir lo que yo quiero?.
El sabio no contesto.
El joven despues de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se marcho y volvio al dia siguiente con la misma demanda.
No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvio por tercera vez y repitio su pregunta:
-Que debo hacer para conseguir lo que yo quiero?
El sabio le dijo:
-Ven conmigo.
Y se dirigieron a un rio cercano.
Entro en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyo en los hombros del joven y lo sumergio en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de el, alli lo mantuvo.
Al fin lo dejo salir y el joven respiro recuperando su aliento.
Entonces pregunto el sabio:
-Cuando estabas bajo el agua, que era lo que mas deseabas?
Sin vacilar contesto el joven:
-Aire, queria aire.
-No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o amor?
–No, señor, deseaba aire, necesitaba aire y solo aire -fue su inmediata respuesta.
-Entonces -contesto el sabio-, para conseguir lo que tu quieres debes quererlo con la misma intensidad que querias el aire, debes luchar por ello y excluir todo lo demas.
Debe ser tu unica aspiracion dia y noche. Si tienes ese fervor, conseguiras sin duda lo que quieres".
lunes, 29 de noviembre de 2010
La Fábula del Puercoespín
Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío, los puercoespín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.
Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro y de esa forma pudieron sobrevivir.
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.
sábado, 13 de noviembre de 2010
“Ponderar la belleza del templo”
Domingo 33º del tiempo ordinario (C)
Un escultor hizo una estatua maravillosa. Todos los que pasaban se quedaban maravillados de su belleza.
Unos decían: “¡qué maravilla!”
Otros: “algo fuera de serie!”
Otros: “¡no hemos visto cosa igual!”
El escultor que estaba cerca escuchaba todos los comentarios y observaba. Hasta que un día, fastidiado, cogió un martillo y la destrozó.
La gente se preguntaba:
“¿quién ha sido el bruto que ha destruido la estatua?”
Otros comentaban: “esto lo hace un loco”. Es una pérdida irreparable.
Al final, el escultor dio cara y respondió: “¡He sido yo!”
Pero ¿por qué?
Porque todos se maravillaban de la estatua y nadie se acordaba del que la hizo. He escuchado muchos comentarios sobre la estatua, pero ninguno sobre el autor que la esculpió.
Alguien se preguntará ¿y qué tiene que ver todo esto con el Evangelio de hoy?
Creo que puede ser una imagen que ilustra la escena de aquellos que extasiados contemplaban la belleza del templo de Jerusalén y al que Jesús predice su ruina y su destrucción
También aquí la gente admira la belleza del templo: Pero “pero por la calidad de la piedra”, “por la calidad de los exvotos”. Es decir, todos admiran la belleza exterior del templo.
Pero nadie admira la belleza interior del templo.
Nadie admira la presencia de Dios en el templo.
Nadie admira la vida de fe de quienes visitan el templo.
Todos se quedan con la belleza de afuera.
Como si todo quedase en la apariencia externa por más que por dentro estuviese sin vida. Una belleza sin vida.
La verdadera belleza de las Iglesias está dentro. Y no en los cuadros que la adornan sino en la vida de los que de rodillas hablan con Dios y se encuentran con sus hermanos.
La verdadera belleza de las personas está dentro en el corazón, habitado por Dios, lleno de la gracia y la presencia del Espíritu santo.
Las piedras preciosas no suelen aparecer así cuando las encontramos. Suelen estar recubiertas de tierra e incluso tierra ya petrificada. El oro cuando lo extraen de las minas suele salir en medio de toneladas de tierra que luego es preciso todo un proceso para que la tierra se vaya diluyendo y se queden la pepitas doradas.
Puede haber Iglesias muy sencillas en las que nadie se fija y dentro tener una gran vida.
Puede haber personas de muy poca apariencia física, pero por dentro con una corazón lleno de gracia y de amor.
Un escultor hizo una estatua maravillosa. Todos los que pasaban se quedaban maravillados de su belleza.
Unos decían: “¡qué maravilla!”
Otros: “algo fuera de serie!”
Otros: “¡no hemos visto cosa igual!”
El escultor que estaba cerca escuchaba todos los comentarios y observaba. Hasta que un día, fastidiado, cogió un martillo y la destrozó.
La gente se preguntaba:
“¿quién ha sido el bruto que ha destruido la estatua?”
Otros comentaban: “esto lo hace un loco”. Es una pérdida irreparable.
Al final, el escultor dio cara y respondió: “¡He sido yo!”
Pero ¿por qué?
Porque todos se maravillaban de la estatua y nadie se acordaba del que la hizo. He escuchado muchos comentarios sobre la estatua, pero ninguno sobre el autor que la esculpió.
Alguien se preguntará ¿y qué tiene que ver todo esto con el Evangelio de hoy?
Creo que puede ser una imagen que ilustra la escena de aquellos que extasiados contemplaban la belleza del templo de Jerusalén y al que Jesús predice su ruina y su destrucción
También aquí la gente admira la belleza del templo: Pero “pero por la calidad de la piedra”, “por la calidad de los exvotos”. Es decir, todos admiran la belleza exterior del templo.
Pero nadie admira la belleza interior del templo.
Nadie admira la presencia de Dios en el templo.
Nadie admira la vida de fe de quienes visitan el templo.
Todos se quedan con la belleza de afuera.
Como si todo quedase en la apariencia externa por más que por dentro estuviese sin vida. Una belleza sin vida.
La verdadera belleza de las Iglesias está dentro. Y no en los cuadros que la adornan sino en la vida de los que de rodillas hablan con Dios y se encuentran con sus hermanos.
La verdadera belleza de las personas está dentro en el corazón, habitado por Dios, lleno de la gracia y la presencia del Espíritu santo.
Las piedras preciosas no suelen aparecer así cuando las encontramos. Suelen estar recubiertas de tierra e incluso tierra ya petrificada. El oro cuando lo extraen de las minas suele salir en medio de toneladas de tierra que luego es preciso todo un proceso para que la tierra se vaya diluyendo y se queden la pepitas doradas.
Puede haber Iglesias muy sencillas en las que nadie se fija y dentro tener una gran vida.
Puede haber personas de muy poca apariencia física, pero por dentro con una corazón lleno de gracia y de amor.
lunes, 25 de octubre de 2010
El helecho y el bambú
Un día decidí darme por vencido…
renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida.
Fui al bosque para tener una última charla con Dios.
"Dios", le dije. "¿Podrías darme una buena razón
para no darme por vencido?"
Su respuesta me sorprendió…"
-Mira a tu alrededor", Él dijo.
"Ves el helecho y el bambú?"
"Sí", respondí.
"Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú,
las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua.
El helecho rápidamente creció.
Su verde brillante cubría el suelo.
Pero nada salió de la semilla de bambú.
Sin embargo no renuncié al bambú.
En el segundo año el helecho creció
más brillante y abundante
y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.
-Pero no renuncié al bambú." Dijo Él.
"En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú.
Pero no renuncié" me dijo.
"En el cuarto año, nuevamente,
nada salió de la semilla de bambú.
"No renuncié" dijo.
"Luego en el quinto año
un pequeño brote salió de la tierra.
En comparación con el helecho
era aparentemente muy pequeño
e insignificante.
Pero sólo 6 meses después
el bambú creció a más de 100 pies de altura (20mts).
Se la había pasado cinco años echando raíces.
Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron
lo que necesitaba para sobrevivir.
"No le daría a ninguna de mis creaciones
un reto que no pudiera sobrellevar".
Él me dijo.
"¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando,
realmente has estado echando raíces?"
"No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti.
"No te compares con otros" me dijo.
"El bambú tenía un propósito diferente al del helecho,
sin embargo, ambos eran necesarios
y hacían del bosque un lugar hermoso".
"Tu tiempo vendrá" Dios me dijo. "¡Crecerás muy alto!"
"¿Qué tan alto debo crecer?" pregunté.¡
"¿Qué tan alto crecerá el bambú?" me preguntó en respuesta .
"¿Tan alto como pueda?" Indagué.
Nunca te arrepientas de un día en tu vida.
Los buenos días te dan felicidad.
Los malos días te dan experiencia
Ambos son esenciales para la vida. Continúa…
La felicidad te mantiene Dulce,
Los intentos te mantienen Fuerte.
Las penas te mantienen Humano,
Las caídas te mantienen Humilde,
El éxito te mantiene Brillante
Pero sólo Dios te mantiene Caminando...
renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida.
Fui al bosque para tener una última charla con Dios.
"Dios", le dije. "¿Podrías darme una buena razón
para no darme por vencido?"
Su respuesta me sorprendió…"
-Mira a tu alrededor", Él dijo.
"Ves el helecho y el bambú?"
"Sí", respondí.
"Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú,
las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua.
El helecho rápidamente creció.
Su verde brillante cubría el suelo.
Pero nada salió de la semilla de bambú.
Sin embargo no renuncié al bambú.
En el segundo año el helecho creció
más brillante y abundante
y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.
-Pero no renuncié al bambú." Dijo Él.
"En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú.
Pero no renuncié" me dijo.
"En el cuarto año, nuevamente,
nada salió de la semilla de bambú.
"No renuncié" dijo.
"Luego en el quinto año
un pequeño brote salió de la tierra.
En comparación con el helecho
era aparentemente muy pequeño
e insignificante.
Pero sólo 6 meses después
el bambú creció a más de 100 pies de altura (20mts).
Se la había pasado cinco años echando raíces.
Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron
lo que necesitaba para sobrevivir.
"No le daría a ninguna de mis creaciones
un reto que no pudiera sobrellevar".
Él me dijo.
"¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando,
realmente has estado echando raíces?"
"No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti.
"No te compares con otros" me dijo.
"El bambú tenía un propósito diferente al del helecho,
sin embargo, ambos eran necesarios
y hacían del bosque un lugar hermoso".
"Tu tiempo vendrá" Dios me dijo. "¡Crecerás muy alto!"
"¿Qué tan alto debo crecer?" pregunté.¡
"¿Qué tan alto crecerá el bambú?" me preguntó en respuesta .
"¿Tan alto como pueda?" Indagué.
Nunca te arrepientas de un día en tu vida.
Los buenos días te dan felicidad.
Los malos días te dan experiencia
Ambos son esenciales para la vida. Continúa…
La felicidad te mantiene Dulce,
Los intentos te mantienen Fuerte.
Las penas te mantienen Humano,
Las caídas te mantienen Humilde,
El éxito te mantiene Brillante
Pero sólo Dios te mantiene Caminando...
viernes, 24 de septiembre de 2010
Sé Tú mismo

Y entonces él preguntó cómo hacerlo, y el maestro respondió:
Atrévete a mantener tus propias convicciones mientras no te demuestren que estás equivocado.
No cambies por cambiar, porque es lo que está de moda, hay cosas que no se deben hacer sólo por apariencia.
Se honesto, aunque la honestidad no se cotice.
Se romántico, aunque el romanticismo no se lleve.
Se profundo, aunque a tu alrededor todo sea superficial.
No vayas solo donde va la gente, hay otros caminos por descubrir.
No digas sólo lo que está bien decir o lo que conviene, sino lo que piensas y lo que sientes.
Piensa por ti mismo, libremente, no le temas a la vida, ni a la libertad.
No te refugies en la manada para tirar la piedra y esconder la mano.
Busca disfrutar más de las preguntas que de las respuestas.
Se protagonista, y, pase lo que pase, sigue adelante
Desconocido
Atrévete a mantener tus propias convicciones mientras no te demuestren que estás equivocado.
No cambies por cambiar, porque es lo que está de moda, hay cosas que no se deben hacer sólo por apariencia.
Se honesto, aunque la honestidad no se cotice.
Se romántico, aunque el romanticismo no se lleve.
Se profundo, aunque a tu alrededor todo sea superficial.
No vayas solo donde va la gente, hay otros caminos por descubrir.
No digas sólo lo que está bien decir o lo que conviene, sino lo que piensas y lo que sientes.
Piensa por ti mismo, libremente, no le temas a la vida, ni a la libertad.
No te refugies en la manada para tirar la piedra y esconder la mano.
Busca disfrutar más de las preguntas que de las respuestas.
Se protagonista, y, pase lo que pase, sigue adelante
Desconocido
martes, 14 de septiembre de 2010
El paquete de galletas
Cuando aquella tarde llego a la vieja estacion le informaron que el tren en el que ella viajaria se retrasaria aproximadamente una hora.La elegante senora, un poco fastidiada, compro una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo.
Busco un banco en el anden central y se sento preparada para la espera.
Mientras hojeaba su revista, un joven se sento a su lado y comenzo a leer un diario.
Imprevistamente, la senora observo como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abria y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.
La mujer se molesto por esto, no queria ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situacion o hacer de cuenta que nada habia pasado; asi que, con un gesto exagerado, tomo el paquete y saco una galleta, la exhibio frente al joven y se la comio mirándolo fijamente a los ojos.
Como respuesta, el joven tomo otra galleta y mirandola la puso en su boca y sonrio.
La senora ya enojada, tomo una nueva galleta y con ostensibles senales de fastidio, volvio a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho.
El dialogo de miradas y sonrisas continuo entre galleta y galleta.
La senora cada vez mas irritada, y el muchacho cada vez mas sonriente.
Finalmente, la senora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la ultima galleta.
" No podra ser tan descarado ", penso mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas.
Con calma el joven alargo la mano, tomo la ultima galleta, y con mucha suavidad, la partio exactamente por la mitad.
Asi, con un gesto amoroso, ofrecio la mitad de la ultima galleta a su companera de banco.
- ¡ Gracias ! - Dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.
- De nada. - Contesto el joven sonriendo suavemente mientras comia su mitad.
Entonces el tren anuncio su partida...
La senora se levanto furiosa del banco y subio a su vagon.
Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavia sentado en el anden y penso:
"¡ Que insolente, que mal educado, que ser de nuestro mundo !"
Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintio la boca reseca por el disgusto que aquella situacion le habia provocado.
Abrio su bolso para sacar la botella de agua y se quedo totalmente sorprendida cuando encontro, dentro de su cartera, su paquete de galletas INTACTO.
Cuantas veces nuestros prejuicios, nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones.
Cuantas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros, hace que juzguemos, injustamente, a personas y situaciones, y sin tener aun por que, las encasillamos en ideas preconcebidas, muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta.
Asi, por no utilizar nuestra capacidad de autocritica y de observacion, perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones, haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupacion.
Nos inquietamos por acontecimientos que no son reales, que quizas nunca lleguemos a contemplar, y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurriran.
lunes, 21 de junio de 2010
El jardín mustio

"Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca. El rey preguntó:
- ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
- No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda". Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a tí mismo. No hay posibilidad de que seas otra persona. Puedes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor, o puedes marchitarte en tu propia condena..."
JORGE BUCAY
viernes, 18 de junio de 2010
UNA CASA EN VENTA
El dueño de un pequeño negocio, amigo del gran poeta Olavo Bilac, cierto dia lo encontró en la calle y le dijo:–Sr. Bilac, necesito vender mi casa, que usted tan bien conoce. ¿Me podría redactar un anuncio para el periódico?
Olavo Bilac tomó lápiz y papel y escribió:
–Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pájaros al amanecer en las extensas arboledas. Rodeada por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en la baranda."
Algunos meses después, el poeta se encontró con el comerciante, y le preguntó si ya había vendido la casa.
–No volví a pensar en eso, –dijo el hombre–. Después de leer el anuncio ¡me di cuenta de la maravilla que tenía!
Un bonito cuento con una muy buena moraleja...
A veces, no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos, y vamos tras falsos tesoros.
Debemos valorar lo que ya tenemos concedido por la Vida.
Los amigos, la familia, la sonrisa de los hijos, el conocimiento que adquirimos, la salud, poder razonar y sentir... ¡Éstos sí son verdaderos tesoros!
Es verdad, a veces puede que se me olvide alguno de los tesoros que ya tengo.......pero muy pronto me recuerdo otra vez!!!
jueves, 17 de junio de 2010
QUIERO
Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.
Reflexión de Jorge Bucay
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.
Reflexión de Jorge Bucay
viernes, 11 de junio de 2010
El templo de la sabiduría.

Pasando la montaña de Imano, en el Gran Templo de la Sabiduría.
La orilla del lago se extendía sin sentido ante los ojos que miraban el paso inquieto de Maitreya y Zaratustra.
Zaratustra preguntó:
¿Cuál es el sentido de la vida?
Maitreya, le dijo :
El sentido de la vida es vivirla. No hay otra posibilidad que vivirla, más recuerda por si acaso que la vida no tiene un por qué más que el existir, es el sentimiento lo único que nos hace sentir vivos. La razón es el juego de la mente y el sentimiento su resultado. Quien juega a la razón por la razón misma, se olvida de que el sentimiento es el fin anhelado y ella tan solo un medio.
“Si eres feliz irracionalmente celébralo, porque la vida es lo irracional también”
La orilla del lago se extendía sin sentido ante los ojos que miraban el paso inquieto de Maitreya y Zaratustra.
Zaratustra preguntó:
¿Cuál es el sentido de la vida?
Maitreya, le dijo :
El sentido de la vida es vivirla. No hay otra posibilidad que vivirla, más recuerda por si acaso que la vida no tiene un por qué más que el existir, es el sentimiento lo único que nos hace sentir vivos. La razón es el juego de la mente y el sentimiento su resultado. Quien juega a la razón por la razón misma, se olvida de que el sentimiento es el fin anhelado y ella tan solo un medio.
“Si eres feliz irracionalmente celébralo, porque la vida es lo irracional también”
jueves, 10 de junio de 2010
SÉ COMO UN MUERTO
Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:
--Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.
El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.
--¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.
--Nada dijeron.
--En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.
El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:
--¿Qué te han respondido los muertos?
--De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.
Y el maestro concluyó:
--Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.
*El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.
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