
domingo, 15 de febrero de 2009
A las Hermanas de Cristo Crucificado

martes, 10 de febrero de 2009
Paz del alma
y que dulce es el sentir
en el interior del alma
ese descansar en ti.
Qué fácil es caminar
apoyada en el cayado de tu cruz,
que fácil es caminar
cuando el alma va guiada por tu luz.
Qué ligeramente escalas
sin angustias ni temor
hasta las altas montañas
alma que vive de amor.
(M. Amalia)
sábado, 7 de febrero de 2009
Una caña en el cañaveral
Yo era sólo una caña.Había crecido como las demás en el ambiente húmedo y apacible de la orilla del rio.Pero mi vida no tenía mucho sentido.
No era ni árbol frutal que alimentara a pájaros y niños, ni rosal que llenara de color y aromas los altares y las novias.
Sólo una caña hueca a menudo agitada por el viento, confundiendo la vida
con el movimiento, aunque a veces... sonaba en mi como música la brisa.
Alguna vez... sentí envidia y me puse a soñar, cuando se acercaba al río el pescador y yo quería ser su caña de pescar.
Pero yo sólo era una caña vacía, sin fruto y sin futuro, en el cañaveral.
Un día de verano se acercó el joven pastor hasta la orilla entre silbos y cantares. Y me tomó en su mano, y me puse en sus manos, y, arrancándome del lodo y el aburrimiento me llevó a la sombra de la encina, donde las ovejas sesteaban.
Me acarició limpiándome el barro adherido y con su navaja de pan partir fue haciéndome a su medida, cortando lo sobrante, puliendo lo tosco y desabrido, abriéndome agujeros, vaciando mi vacío, dejándome yo hacer al tacto de sus dedos, sin ya poner reparos, sin miedos, ni recelos. Y me probó en su boca dándome el primer beso verdadero, y para hacerme a sus labios, me fue recortando en un extremo, probando y volviendo a probar mi ajustamiento.
Yo era sólo una caña pero estaba llamada desde siempre a cambiar mi vacío en música, y ser su flauta.
Trabajar Contigo
Señor Jesús,que llamas a quien quieres,
llama a muchos de nosotros
a trabajar por ti,
a trabajar contigo.
Tú, que iluminas con tu palabra
a los que has llamado,
ilumínanos con el don de la fe en ti.
Tú, que sostienes en las dificultades,
ayúdanos a vencer nuestras dificultades
de jóvenes de hoy.
Y si llamas a alguno de nosotros
para consagrarlo todo a ti,
que tu amor aliente esta vocación
desde el comienzo
y la haga crecer
y perseverar hasta el fin. Amén
lunes, 2 de febrero de 2009
Mensaje del Presidente de CONFER, el mercedario Alejandro Fernández Barrajón, en la Jornada Mundial de la Vida Consagrada
“Señor has puesto en mi corazón más alegría que si abundara en trigo y en vino” (Salmo 4)
Como cada año, el día 2 de febrero, la Iglesia nos recuerda el valor de la vida consagrada y nos invita a reflexionar sobre el regalo que supone para la vida del mundo la realidad interpelante de hombres y mujeres consagrados. En la historia ha surgido una multitud inacabable de testigos que han narrado en primera persona su experiencia de Dios y se han entregado sin límite -hasta el martirio- a la causa de la justicia. Dios y la justicia de la mano en la confesión de la fe.
En el año 2008 veinte nuevos mártires - muchos de ellos consagrados- han depositado su vida y su sangre en los surcos de nuestra vieja tierra para que pueda surgir esa nueva cosecha que anhelamos.
Este año el lema escogido quiere subrayar esta convicción siempre joven que acompaña los mejores momentos de la vida consagrada: “Si tu vida es Cristo, manifiéstalo”
El lema de CONFER para el curso que ha terminado iba en la misma dirección: Queremos ser testigos de Dios aquí y ahora. En un mundo de tantas palabras y la mayoría tan desgastadas y decepcionantes, necesitamos decir en primera persona que Dios nos ha amado mucho y que esta seguridad nos arrastra hacia el amor incondicional a todos los hombres.
Estamos convencidos de que una nueva tierra tiene que labrarse para que nazca llena de colorido la justicia y haya pan abundante para todos. Al margen de las sombras grises que nos acechan por el camino: falta de respeto a la vida, autobuses ateos, violencia y sufrimiento, guerras fratricidas, la vida consagrada reafirma su deseo de vivir con fidelidad a su Señor y de estar muy cerca de esta humanidad sufriente y desorientada para animarla en la esperanza.
Nuestras comunidades de consagradas y consagrados encienden, en este día 2 de febrero, su candil de aceite, para elevar a las alturas su oración como incienso al caer la tarde. Rezad con nosotros. Ahí estamos todos. Los cientos y cientos de consagrados y consagradas arrugados por el peso de la vida, enfermos y ancianos, que mantienen encendida su lámpara porque saben que su consagración se mantiene viva en su corazón.
Los cientos y cientos de consagrados y consagradas que cada mañana abren su ventana a la vida, después de haber tratado de amistad con Dios, para mirar y escuchar los gemidos de esta dolorida humanidad.
Los cientos y cientos de consagrados y consagradas jóvenes con la sangre caliente que han decidido apostar por lo eterno, por lo sustancial, por el amor que nunca se acaba; que han declarado la batalla a lo superficial, a lo pasajero, a lo aparente para escalar alguna cima y contemplar el horizonte iluminado con la cara radiante. Su vida es Cristo y lo manifiestan porque no pueden callarlo.
La vida consagrada se sabe invitada a atravesar las sendas martiriales del sufrimiento porque el amor le quema por dentro y no puede detener sus pies.
Ahí está como ejemplo vivo la hermana Presentación López Vivar, que aparece en el cartel de la Jornada, como icono real de esta encarnación a la que la vida consagrada está convocada. Ella, desde una inmensa sencillez, ha regalado su servicio a los más pobres en la misión del Congo y ha asumido el sufrimiento martirial de su vocación consagrada y misionera. Ha perdido sus piernas y ha ganado para nosotros un océano de coherencia que roza la santidad.
Estamos en deuda con ella; el mundo entero está en deuda con ella. Cuando avanzan las sombras de la tarde porque el sol declina, la vida consagrada se arrodilla en la penumbra del rincón y canta agradecida: ¿Cómo te pagaré, oh Señor, todo el bien que me has hecho?
Un agradecimiento asombrado llena nuestra boca de risas y nuestra garganta de cantares porque el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres. E
n estos tiempos recios, de crisis y cambios impresionantes que nos están tocando vivir, no nos sentimos perseguidos, ni marginados; nos sentimos convocados a colaborar con todos los hombres y mujeres a construir el Reino de Dios que avanza entre nosotros y quiere llegar a todos, a todos.
No queremos sentirnos víctimas sino testigos. No buscamos grandezas ni números sino entrega y gozo en el Señor Jesús para acompañar a los más pequeños y olvidados. No queremos sentirnos una casta religiosa especial sino unos hermanos pequeños y pobres que han puesto su grandeza en la entrega por amor. No buscamos privilegios ni rentas sino arrimar el hombro desde nuestras capacidades para que la dignidad del ser humano se eleve hasta las cumbres de la filiación divina.
Podéis contar con nosotros para celebrar lo humano y bendecir lo divino. Dios es nuestra mayor alegría, la mejor manera que tenemos de disfrutar de la vida y de sentirnos hombres y mujeres en plenitud. Nunca iremos contra nadie y nos tendréis siempre a vuestro lado allí donde estéis. Sabemos que no podemos solos pero contamos con la ayuda de Dios y con vuestra ayuda si nos tenéis como hermanos. Porque nuestra vida es Cristo y así lo queremos manifestar”.
sábado, 24 de enero de 2009
Toma el timón de tu vida

¿ Te das cuenta de que la vida es como el mar?
Hay días que son azules y tranquilos, con las aguas acogedoras, deliciosas.
Otros días son nublados, con grandes tempestades, aunque cuando parece que
el océano te va a devorar nace un nuevo día lleno de sol y calor.
Navegamos en medio de este océano.
Somos lanchitas pequeñas, pero grandiosas.
Cada lancha tiene su timón.
En ti esta tomar hoy mismo el timón de tu vida.
Sabes, por la gracia de Dios, el rumbo que deseas seguir.
Sabes que para llegar a tu meta tendrás que atravesar - como todos - grandes
tormentas de todo tipo: pasionales, depresivas, morales, económicas.
Sin embargo, tienes el timón en tus manos. Como todo marinero, debes saber
manejar el timón.
En el orden material, cuando tenemos un tremendo dolor de cabeza, nos produce tristeza, depresión, etc. Nuestro barquito empieza a ladearse por un
simple dolor .
Tomamos un medicamento y enderezamos el barco. Volvemos a sentir la salud
normal que nos lleva a equilibrados en lo físico.
Diariamente tenemos que ir gobernando el timón; debemos tomar determinaciones, decisiones, para enderezar nuestra vida.
En el orden moral, nos topamos con amistades que nos arrastran a cosas no
convenientes de diferentes tipos: conversaciones que dañan nuestra mente
tranquila, ideas negativas para nuestro vivir.
Hay que tomar el timón de nuestra nave y no dejar que nos aparten del equilibrio moral y espiritual.
Tendrás que tomar decisiones. Tómalas con la seguridad de que nada te aparte
de tu camino, de tu meta.
Cometemos errores y de ahí vienen nuestras depresiones y nuestra agresividad.
Cuando encuentres en tu vida gente agresiva y que solo ve lo negativo de los
demás, discúlpalas, perdónales de antemano. Son personas que no han sabido
llevar el timón de su vida. Se han apartado del camino de la bondad, de la
alegría y del amor, que es para lo cual hemos sido creados.
Pero tu toma el timón de tu nave.
Vive intensamente el momento presente y gástate todo hoy.
Concentra todo tu ser en lo que haces y no temas al futuro.
El faro de Dios te cuida y te protege siempre. (Autor desconocido)