domingo, 6 de septiembre de 2009

La isla de los sentimientos


Existió una isla en la que habitaban los sentimientos buenos. La alegría, la sinceridad, la fidelidad... y el amor formaban como una gran familia.

Un día alguien les comunicó que las aguas crecerían y sepultarían aquella isla que era su hogar. Sus vidas corrían peligro.

Todos los sentimientos buenos se apresuraron a abandonarla. Se subieron a sus barcos y decidieron partir apresuradamente. Solo el amor permaneció en ella. Deseaba quedarse un poco más en la isla a la que tanto amaba. Le embargaba una pena infinita al pensar que la isla iba a desaparecer irremisiblemente.

Aguantó tanto, tanto que las aguas comenzaron a subir peligrosamente. Al fin, con el agua al cuello y casi ahogado, el amor comenzó a pedir ayuda.

La primera en acercarse fue "la riqueza" que navegaba a bordo de un lujoso barco. El amor le suplicó que le llevara con ella. Pero la riqueza le respondió: "No puedo, hay tanto oro y plata en mi barco que no queda espacio para ti"

Luego pasó "la vanidad" navegando sobre un hermoso velero. El amor le rogó que le llevara con ella. Pero la vanidad le dijo: "Imposible amor, estas mojado y estropearías mi velero".

Acertó a navegar cerca de la isla "la soberbia". El amor vio cómo la soberbia oteaba el horizonte desde su puesto de mando, y le imploró ayuda. Pero la soberbia le respondió con voz agria y chillona: "Quítate de mi camino o paso por encima de ti".

Se hizo un silencio grande en el mar. Era tan inmenso como el abandono en el que se hallaba el amor.

Gruesas lágrimas resbalaron por su rostro.

De pronto se escuchó una voz que decía: "Ven amor, que yo te llevo". Quien así hablaba era un anciano de semblante amable y sereno. El amor estaba tan feliz que olvidó preguntar el nombre al anciano.El anciano, conduciendo su pequeño bote con mano firme y segura, llevó al amor a la tierra de la sabiduría. Pasado el tiempo, el amor preguntó: "¿Cómo se llama el anciano que me ha conducido hasta aquí salvando mi vida?

La tierra de la sabiduría le respondió: "El anciano que te ayudó es "el tiempo". Debes aprender que sólo "el tiempo" es capaz de hacer madurar, entender y salvar al amor".

El maestro de sabiduría enseña: No tengas prisa por conseguir lo que te propones. No vivas apresurado.Trabaja con interés cada día, muéstrate amable en cada momento, sé fiel a la amistad... Y el tiempo hará el resto.

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