viernes, 10 de febrero de 2012

Este es hoy nuestro Magnificat

Este es hoy nuestro Magnificat:

María: porque acogiste el mensaje de Dios
y te hiciste fidelidad
y apertura a El y a los hermanos para siempre.
Porque te apresuraste a cantar tu pequeñez,
la grandeza de Dios
y ofrecer tu servicio solícito y amable.


“BENDITA TÚ…”


Porque supiste guardar la Palabra y transmitirla
en toda su sencillez y profundidad.
Porque te hiciste ojos y oídos y manos para que el
día de Caná fuera más feliz para los hombres. .

“BENDITA TÚ...”

jueves, 9 de febrero de 2012

Escúchanos, Señor


Escúchame, Señor. Escúchanos.
Nuestra oración es el grito de los pobres desamparados,
de los refugiados sin refugio,
de los que han caído en las trampas de la violencia,
en la espiral de las venganzas,
en las fosas angustiosas de la muerte.


Nuestra oración está tejida con el clamor de las lágrimas
de quienes viven desamparados, con la sangre derramada,
con el miedo y la tristeza de los niños,
con el dolor y la angustia de las madres,
con la impotencia de todos.

Te llamamos en el día del peligro,
cuando la muerte cabalga temerosa,
insaciable y no hay nada que frene su marcha victoriosa.
Llegue hasta ti nuestro clamor, porque Tú,
Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.


Velas por tus hijos indefensos,
te conmueves por su muerte,
lloras con nosotras
por cada ser humanos que padece.
Pedimos el milagro de la solidaridad,
que sepamos vernos todos como hermanos y hermanas,
que sepamos comprendernos y querernos.
Pedimos que cambie la mente de los violentos.
Pedimos que nos cambies el corazón,
que sea compasivo y misericordioso, como el tuyo.

Y pedimos perdón, porque somos
de algún modo responsables de tanto sufrimiento
por nuestra dejación e indiferencia, por todos nuestros egoísmos.
Te lo pedimos a ti, Señor,
rico en misericordia con aquellos que te invocan.



miércoles, 8 de febrero de 2012

Es el tiempo

No es la hora del miedo y la soledad.
No es el tiempo de la dispersión.
No es momento de hacer caminos en solitario
No es el instante de la pregunta sin salida.

Es la hora de la comunión. Es el tiempo de la verdad.
Es la hora de quienes tienen oídos para oír.
Es la hora de quienes tienen corazón de carne y no de piedra.

Es ahora cuando debemos darnos la mano.
Es ahora cuando los profetas tienen que gritar.
Es ahora cuando el miedo no tienen nada que hacer.
Es ahora cuando nuestra fuerza es el diálogo.


Es el tiempo de quienes creen y esperan.
Es el tiempo para las que se quieren hacer nuevas.
Es el tiempo para quienes desean hacer lo nuevo.



martes, 7 de febrero de 2012

Es bueno darte gracias

Es bueno darte gracias, Señor Dios nuestro;
es bueno cantar salmos a tu nombre único y maravilloso;
es bueno proclamar tu amor por la mañana, muy temprano,
y reconocer tu lealtad y fidelidad por las noches.

Nosotros reunidos te cantamos con el corazón lleno de júbilo,
porque nuestras vidas están llenas de tu ternura paso a paso;
nosotras te cantamos porque eres bueno y compasivo cada día
con aquél que te busca con un corazón sincero y transparente.
Tú nos alegras la existencia y nos llenas de tu fuerza,
al saber que nos cubres con tu manto y nos quieres como a hijos.
Tus obras son la alegría de nuestro corazón
y nos llenas de entusiasmo , de energía y fortaleza.
Ante las obras de tus manos gritamos con el corazón en fiesta:

¡Qué grandes tus hazañas,
qué grandes tus proezas con tu pueblo;
qué maravillas has realizado a lo largo de la marcha,
con quienes sacaste de la opresión y pusiste en camino!
No dejes, Señor, que los agentes del mal
destruyan la tierra salida de tus manos.

Derriba del poder a los que se aprovechan de los pequeños
y levanta, Señor, a quien vive aplastado, destruido, oprimido.

Haz que florezcan los hombres y mujeres justos,
que crezcan como palmeras y que den fruto;
que sus vidas se llenen de flores como almendro en primavera
y que sean fecundos como el trigal hecho mies dorada.

Señor de la vida, Señor del ser humano, Señor de lo que vive:
danos respeto profundo a todo lo que has creado
y capacidad de acoger las semillas de vida y dejarlas crecer.

Tu amor desde la mañana; tu lealtad aún por las noches,
nos enseñan a vivir gozosas y felices en esta vida,
anunciando a todos que tú te preocupas por nosotros,
que nos quieres y eres leal y fiel en tu alianza.

domingo, 5 de febrero de 2012

Entonces...


Este es mi deseo:
que a todas las armas se les caiga la "r",
letra de retraso y de rencor.
No es cuestión de armarse,
sino de amarse.

Entonces,
cuando las armas pierdan
su aguijón de muerte,
cuando los fusiles disparen
flores y caramelos,
cuando los tanques
se conviertan en tractores,
y cuando no haya más bombas
que las del corazón...

Entonces,
cuando las guerras no sean contra el hombre,
sino contra el hambre,
cuando no se mate a los enemigos,
sino a la enemistad,
cuando no se fabrique más la muerte,
sino la vida,
cuando la única violencia sea del amor...


Entonces,
las puertas del paraíso volverán a abrirse,
el Reino de Dios será realidad
entre nosotros,
las Bienaventuranzas empezarán a tener sentido
y alguna petición del Padrenuestro
ya no será necesaria.

sábado, 4 de febrero de 2012

El Señor está cerca



El Señor está tan cerca como el aire,
cercanía dichosa y protectora.
Respaldados, es decir, a nuestra espalda. Defendidos.
Alguien que acaso ni veamos. Alguien que
deja una mano en el hombro que nos
apacigua,  que nos sujeta a veces.
EL SEÑOR ESTÁ CERCA.


Cada vez que ojos diáfanos y transparentes
de alegría nos miran,
cada vez que una bondad, una ternura vencen...
Cada vez que la gente nos nota calados de compasión...
Cada vez que oímos la palabra “gracias” porque alguien ha
cogido la costumbre de tener la mano abierta.
EL SEÑOR ESTA CERCA

 
Cada vez que rezamos al Padre y agradecemos
conmovidos su cobijo...
Cada vez que amamos y medimos a todos, a cada uno,
con el mismo rasero humano...
Cada vez que oímos susurros del Espíritu
insinuando algo así como:
“No quiero que me ayudes, quiero que ocupes mi lugar”,

EL SEÑOR ESTÁ.

“Jesús es la medicina que el Mundo, la Iglesia y Yo necesitamos“

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):


En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.

Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»

Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»

Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.


Palabra del Señor



Evangelio Comentado por:

José Antonio Pagola
Marcos (1,29-39)


A LA PUERTA DE NUESTRA CASA



En la sinagoga de Cafarnaún Jesús ha liberado por la mañana a un hombre poseído por un espíritu maligno. Ahora se nos dice que sale de la «sinagoga» y marcha a «la casa» de Simón y Andrés. La indicación es importante pues, en el evangelio de Marcos, lo que sucede en esa casa encierra siempre alguna enseñanza para las comunidades cristianas.

 
Jesús pasa de la sinagoga, lugar oficial de la religión judía, a la casa, lugar donde se vive la vida cotidiana junto a los seres más queridos. En esa casa se va a ir gestando la nueva familia de Jesús. Las comunidades cristianas han de recordar que no son un lugar religioso donde se vive de la Ley, sino un hogar donde se aprende a vivir de manera nueva en torno a Jesús.

 
Al entrar en la casa, los discípulos le hablan de la suegra de Simón. No puede salir a acogerlos pues está postrada en cama con fiebre. Jesús no necesita más. De nuevo va a romper el sábado por segunda vez el mismo día. Para él lo importante es la vida sana de las personas, no las observancias religiosas. El relato describe con todo detalle los gestos de Jesús con la mujer enferma.

 
«Se acercó». Es lo primero que hace siempre: acercarse a los que sufren, mirar de cerca su rostro y compartir su sufrimiento. Luego, «la cogió de la mano»: toca a la enferma, no teme las reglas de pureza que lo prohíben; quiere que la mujer sienta su fuerza curadora. Por fin, «la levantó», la puso de pie, le devolvió la dignidad.

 
Así está siempre Jesús en medio de los suyos: como una mano tendida que nos levanta, como un amigo cercano que nos infunde vida. Jesús solo sabe servir, no ser servido. Por eso la mujer curada por él se pone a «servir» a todos. Lo ha aprendido de Jesús. Sus seguidores han de vivir acogiéndose y cuidándose unos a otros.

 
Pero sería un error pensar que la comunidad cristiana es una familia que piensa solo en sus propios miembros y vive de espaldas al sufrimiento de los demás. El relato dice que, ese mismo día, «al ponerse el sol», cuando ha terminado el sábado, le llevan a Jesús toda clase de enfermos y poseídos por algún mal.

 
Los cristianos hemos de grabar bien la escena. Al llegar la oscuridad de la noche, la población entera con sus enfermos «se agolpa a la puerta». Los ojos y las esperanzas de los que sufren buscan la puerta de esa casa donde está Jesús. La Iglesia solo atrae de verdad cuando la gente que sufre puede descubrir dentro de ella a Jesús curando la vida y aliviando el sufrimiento. A la puerta de nuestras comunidades hay mucha gente sufriendo. No lo olvidemos.

viernes, 3 de febrero de 2012

El grito de l@s marginad@s

Creemos en el grito de los marginados
que desde su situación de injusticia,
de pobreza, de hambre y violencia
tienen el coraje intacto para gritar y hacer oír su voz.
Creemos que Dios, lleno de Amor y de Misericordia
viven en los barrios de la gente excluida,
en “los barrios periféricos” de nuestras ciudades inhumanas.
Creemos en un Dios que sueña para las prostitutas,
para los drogadictos, borrachos, mendigos y delincuentes una situación mejor.

Creemos en Jesús
que se mete de lleno en la vida de las personas.
Que cura, toca, acaricia, levanta, denuncia.
Creemos en Jesús Resucitado
que llena de paz y de esperanza
la vida de los hombre y mujeres empobrecidos.

Creemos en el Espíritu Santo capaz de arrancar y destruir
el pecado de una sociedad, la nuestra
que construye y planifica los barrios marginados
que gasta su dinero en armamentos
y dice sin rubor que “no hay para todos".

Creemos en el Espíritu
que escandaliza el corazón del hombre incrédulo de hoy
cuando asume la realidad de los excluidos
y grita con ellos por su liberación
y les llama a vivir en paz y dignidad.

Creemos en una Iglesia empeñada en cumplir la Palabra de Jesús:
“Venid a Mi los cansados y agobiados que Yo os aliviare”.
Una Iglesia que acoge, se embarra y compromete.
Donde la gente rota y con harapos tiene un lugar y una palabra.

jueves, 2 de febrero de 2012

Dios la creó mujer

Cuando el universo todavía estaba incompleto,
el sexto día Dios la creó,
MUJER,

Y Dios le dijo: “Yo te daré
Un corazón lleno de compasión,
Un espíritu libre para volar con los pájaros,
Un espacio para traer vida al mundo,
Sabiduría para conocer grandes verdades,
Ánimo para salir de la opresión,

Fuerza para mover montañas,
Ternura para besar la tierra,
Pasión para inflamar el mundo,
Visión para respetar la Tierra que te engendró,
Una naturaleza juguetona para bailar con los niños,
Risas para llenar los valles,
Lágrimas para lavar las penas,
Manos para trabajar y amar,
Intuición para conocer lo desconocido,
Deseo de ser aquello para lo que has sido creada.”


Y Dios le dijo: “Mujer, Yo te he creado
a mi imagen y semejanza. Tu eres buena”.