lunes, 9 de mayo de 2011

Este es el trabajo que Dios quiere: que creáis en el que él ha enviado.

Salmo en el trabajo

Padre nuestro,
que te has hecho siempre
amigo inseparable de los hombres.
Padre, por ser fuente.
Nuestro, por ser de todos.
Danos la alegría
de vivir en comunión,
en fe, esperanza y amor.


Padre nuestro,
en nuestras horas de trabajo
no nos dejes caer
en la tentación del desánimo.
Ayúdanos a seguirte,
enséñanos a confiar.
Por muchas que sean nuestras desganas,
haznos sencillos.
Por muchos que sean nuestros cansancios,
haznos audaces.
No nos dejes
caer en la tentación
de no hacer nada,
de cruzarnos de brazos.
Ayúdanos a seguir
siempre adelante
porque tú eres nuestro Padre. Amén.

domingo, 8 de mayo de 2011

HORTENSIA

Este arbusto se caracteriza por poseer unos grandes penachos de flores, de color blanco, azul o rosa, más o menos intenso, que están formados por flores individuales. El color de las flores de la hortensia varía según el tipo de suelo en que se hayan cultivado. Si por ejemplo, se han cultivado en un suelo calizo, la flor tomará un color rosa. En cambio, si la tierra ha sido enriquecida con turba será azul.


Reflexión


El color de la hortensia varía según el tipo de suelo en que se cultive. Cuentan que en una misma habitación del hospital había dos enfermos. La cama de uno estaba al lado de la ventana, la del otro al lado de la puerta.

El de la ventana contaba al compañero lo que veía a través de los cristales: un lago precioso, una pareja cogidos de la mano, unos niños jugando, un jardín con preciosas hortensias…

Se fue el hombre de la ventana y el compañero pidió pasar a su cama y al mirar por la ventana se tropezó con un muro blanco. Preguntó a la enfermera por las cosas bonitas que veía su amigo y le contestó que era ciego y que no podía ver nada aunque quisiera.

Sólo a través de la ventana de María se pueden contemplar las bellezas de Dios y del mundo. Si no tenemos confianza sólo veremos un muro; pero si nos dejamos iluminar por la fe, veremos a un Dios bueno, sencillo, cariñoso, paternal.



Canto: Madre de Dios



Oración

María, tú eres la ventana donde podemos contemplar las maravillas que el Dios Padre-Madre va haciendo en nuestro mundo, en nuestros hermanos. Danos ojos claros y limpios para descubrir todo y agradecerlo. Amén.

Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída.


Salmo al atardecer


Quédate con nosotros
porque el sol
se oculta en el horizonte.
Sé compañero de caminos,
guía nuestros pasos cansados.
Haz que te sepamos ver
cuando cae la tarde
y la noche avanza.


Salimos de un encuentro
contigo al atardecer,
partiendo el pan
y haciendo explotar
en nuestros ojos cansados
la luz de tu Espíritu.



Quédate con nosotros,
no desoigas la oración
de tus hijos necesitados.


Quédate con nosotros
ahora que se hace de noche
y el mundo nos atrae
con su policromía de colores.



Quédate con nosotros,
y te sabremos reconocer
en tus gestos de amor
al partir el pan. Amén.



sábado, 7 de mayo de 2011

“Te reconocemos al partir el pan”

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-35):


Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»


Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?»


Él les preguntó: «¿Qué?»


Ellos le contestaron: «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»


Entonces Jesús les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?» Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.


Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»


Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.


Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»


Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.»


Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.


Palabra del Señor





Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
San Lucas (24,13-35)

RECORDAR MÁS A JESÚS

El relato de los discípulos de Emaús nos describe la experiencia vivida por dos seguidores de Jesús mientras caminan desde Jerusalén hacia la pequeña aldea de Emaús, a ocho kilómetros de distancia de la capital. El narrador lo hace con tal maestría que nos ayuda a reavivar también hoy nuestra fe en Cristo resucitado.

Dos discípulos de Jesús se alejan de Jerusalén abandonando el grupo de seguidores que se ha ido formando en torno a él. Muerto Jesús, el grupo se va deshaciendo. Sin él, no tiene sentido seguir reunidos. El sueño se ha desvanecido. Al morir Jesús, muere también la esperanza que había despertado en sus corazones. ¿No está sucediendo algo de esto en nuestras comunidades? ¿No estamos dejando morir la fe en Jesús?

Sin embargo, estos discípulos siguen hablando de Jesús. No lo pueden olvidar. Comentan lo sucedido. Tratan de buscarle algún sentido a lo que han vivido junto a él. «Mientras conversan, Jesús se acerca y se pone a caminar con ellos». Es el primer gesto del Resucitado. Los discípulos no son capaces de reconocerlo, pero Jesús ya está presente caminando junto a ellos, ¿No camina hoy Jesús veladamente junto a tantos creyentes que abandonan la Iglesia pero lo siguen recordando?

La intención del narrador es clara: Jesús se acerca cuando los discípulos lo recuerdan y hablan de él. Se hace presente allí donde se comenta su evangelio, donde hay interés por su mensaje, donde se conversa sobre su estilo de vida y su proyecto. ¿No está Jesús tan ausente entre nosotros porque hablamos poco de él?

Jesús está interesado en conversar con ellos: «¿Qué conversación es ésa que traéis mientras vais de camino?» No se impone revelándoles su identidad. Les pide que sigan contando su experiencia. Conversando con él, irán descubriendo su ceguera. Se les abrirán los ojos cuando, guiados por su palabra, hagan un recorrido interior. Es así. Si en la Iglesia hablamos más de Jesús y conversamos más con él, nuestra fe revivirá.
Los discípulos le hablan de sus expectativas y decepciones; Jesús les ayuda a ahondar en la identidad del Mesías crucificado. El corazón de los discípulos comienza a arder; sienten necesidad de que aquel “desconocido” se quede con ellos. Al celebrar la cena eucarística, se les abren los ojos y lo reconocen: ¡Jesús está con ellos!

Los cristianos hemos de recordar más a Jesús: citar sus palabras, comentar su estilo de vida, ahondar en su proyecto. Hemos de abrir más los ojos de nuestra fe y descubrirlo lleno de vida en nuestras eucaristías. Nadie ha de estar más presente. Jesús camina junto a nosotros.

Jesús se acercaba a la barca caminando sobre el lago.

Salmo de un paseo sobre el mar


Te creíamos un fantasma,
como siempre
cuando no entendemos
ni aceptamos
el paso de tu amor
por nuestra vida.


Te acercas a nosotros en
las mil y una
circunstancias de la vida.
Te acercas a nosotros
bregando en el mar de la vida.
Te acercas siempre
cuando menos lo esperamos
y llenas de esperanza
nuestro duro corazón.



Al verte caminar
sobre las olas, Señor,
he comprendido
poco a poco
la verdad de tu amor.
Es verdad,
tú eres el Dios de lo imposible,
que te acercas siempre
a la orilla de mi vida,
aun en medio
de la tormenta. Amén.

El TULIPÁN

Entre las plantas más conocidas y difundidas a nivel mundial se encuentra el tulipán, que es el símbolo, en sí mismo, de la revelación del amor.

El tulipán es una planta herbácea, de hoja perenne y raíz bulbosa. Su porte es erguido. Las flores tienen una gran variedad de formas y colores. Sus corolas tienen seis pétalos.

La delicadeza que aparenta nada tiene que ver con los cuidados que necesita, ya que basta con que tenga un suelo blando y bien drenado. Su floración se produce en primavera.

 
Reflexión


Si queremos que el tulipán se desarrolle y florezca es necesario prepararle un suelo blando y bien drenado. Para que crezca el amor a María en nuestros corazones, también es fundamental preparar un suelo seguro y firme. Si queremos que el tulipán flore, tendremos que situarlo, recibiendo directamente los rayos de sol y aportarle el agua conveniente.

Si queremos que el cristiano de frutos de amor, es preciso acudir María. Ella es el manantial de donde brota la fuente que es Cristo. Ahí es donde alcanzaremos el clima apropiado. Pero para llegar a ello tenemos que conocerla, amar y servirla. Conocerla para descubrir la confianza en Dios. Amarla como mujer de su tiempo y comprometernos a amar como Ella ama, y servirla en los hermanos más necesitados.



Canto: Salve, Madre



Oración

Señor Jesús, queremos asemejarnos a tu madre. Queremos conocerla, amarla y servirla. Haz que el amor que tú sentías por Ella florezca en nuestros corazones. María, ayúdanos a conocerte para que conociéndote te amemos y amándote te sirvamos. Queremos apoyar a nuestro pueblo, siendo testigos de tu amor y crear un clima propicio de vida de fe. Ayúdanos a tomar en serio nuestro compromiso bautismal. Amén.

viernes, 6 de mayo de 2011

Los apóstoles no dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el evangelio de Jesucristo.

Salmo del pan



Tus manos, Señor,
aquellas manos
se abrieron de par en par
para repartir pan
y darte a los hombres
como pan partido
y comida ofrecida.

Era impresionante,
no nos lo podíamos creer,
aquello era inaudito,
tus manos multiplicaban
el pan de la vida,
te daba lástima, Señor,
aquella multitud ...,
como te apenan ahora
tantos hombres
que viven sin fe y esperanza.

Es verdad,
lo reconocí,
jamás tú olvidas a nadie,
no eres indiferente
ante el sufrimiento humano;
aquellas manos tuyas
nos dieron la vida
con sabor a pan. Amén.

ORQUÍDEA

La flor de la orquídea, es la flor más bella del mundo. Hay una gran variedad de estas flores pero es fácil el reconocerlas.

Se caracterizan por tener flores muy grandes y vistosas. Tienen un solo plano de simetría.

Se considera la familia más evolucionada de esta especie, puesto que a través del tiempo han conseguido que sus flores tengan el aspecto de los insectos que las polinizan
 
 
Reflexión
 
Cuenta una leyenda, que una cálida mañana, apareció en las costas de Java una diosa recubierta con un delicado y perfumado chal. Paseaba plácidamente por un bosque, donde los rayos del sol se filtraban entre las ramas de los árboles. La diosa desapareció y quedó el chal sobre una rama. Sus pliegues se transformaron en una hermosa y misteriosa flor. Sólo la bondad de la diosa pudo hacer revivir los gérmenes que quedaron.

La belleza y delicadeza de esta flor de la naturaleza, nos ayuda a fijarnos en María, mujer, de la que el libro del Cantar de los Cantares dice: “Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres”. Tú eres la belleza de Dios. Eres la ternura que alienta sobre el barro el amor y la confianza de tus hijos. Al mirarte, tú nos miras con ternura y al rezarte derramas tu luz y tu amor sobre nosotros. “Qué hermosa eres, María, amada mía, en tu actitud humilde y serena, qué hermosa eres”.



Canto: Tú eres toda hermosa

Oración

¡Salve, Reina y Madre, Señora de la belleza! Venimos a tu presencia, con nuestro humilde barro, para que tú lo presentes al Señor y nos modele según su imagen.

Tú, María, eres el más perfecto retrato de Dios. Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos y ruega para que tu belleza se plasme en nosotros y seamos un fiel reflejo tuyo para nuestros hermanos. Amén

jueves, 5 de mayo de 2011

LA ROSA

La mayoría de las especies de rosas son cultivadas para la ornamentación; pero también se utilizan para la extracción del aceite, esencia que se usa en perfumería, cosmética, gastronomía y medicina.

Hay una enorme variedad de cultivares de rosas.

Las rosas están entre las flores más comunes vendidas por todos los floristas. También hay arbustos más populares de jardín e incluso específicas rosaledas, compuestas solamente de sus ejemplares. La rosa se asocia a lo espiritual, a la felicidad, a la indecisión. Con ella se transmiten agradecimientos y no faltan en fiestas de cumpleaños, bautizos, bodas…


Reflexión


María debe ser para el cristiano igual que la rosa. Nos ha dado su ejemplo. La vemos acercarse a ayudar a su prima Isabel. Tomar a Jesús en sus brazos en la noche fría en Belén. Celebrar las bodas en Caná. Acompañar a su Hijo camino del Calvario. De pie al pie de la cruz y acompañando a los discípulos en la espera del Espíritu Santo.

En María, como en las rosas no faltaron espinas pero se puso a servir. Si María, la Madre de Dios se puso a barrer, lavar, traer agua del pozo, y cocinar… ¿Nosotros sabemos descubrir en ese quehacer diario, sencillo y monótono, la riqueza que esto conlleva si lo hacemos desde el amor y descubrimos que el prójimo es más importante que uno mismo?


Canto: Hoy te quiero cantar

Oración

María, tú que supiste estar atenta a cuantos te rodeaban y dedicaste tu tiempo y energías a servir, a pesar de ser la Madre del Mesías. Danos un corazón grande para amar, servir y alegrar la vida de nuestros hermanos. Amén.

Él que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al

Salmo para creer


Creo, Señor, en ti,
¿dónde iría sin tu amor?
Creo, aunque a veces,
lo confieso, me cuesta
y tengo dudas ..., pero creo.


Creo en Jesús,
el amigo de todos mis caminos,
cercanos en mis pasos vacilantes.


Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
cabaña para los pobres,
refugio en las horas de estío.


Creo en la Iglesia, una y santa,
católica y apostólica,
abierta a todos los hombres
pueblo de Dios en marcha,
cuerpo de Cristo, ofrenda.
Creo, sí, Señor;
quiero recorrer el camino de la fe
a pie descalzo,
con tu ayuda,
con tu fuerza,
para decirles a todos
que creo en tu amor
 para conmigo. Amén.