jueves, 30 de junio de 2011

Zanahorias huevos y café

Había una vez una hija que a menudo se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café.

Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó la zanahorias y las puso en un tazón. Sacó los huevos y los puso en otro tazón. Sacó el café y lo puso en un tercer tazón.

Mirando a su hija le dijo: "Querida ¿qué ves?”

"Zanahorias huevos y café"- fue su respuesta.

Entonces la hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas.



Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera... Luego de sacarle la cáscara observó que estaba duro.



Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.



Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, padre?"



Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.



La zanahoria llegó al agua, fuerte, dura... pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.



El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido...



Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.



"¿Cuál eres tú?", le preguntó a su hija.

Cuando la adversidad llama a tu puerta ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?".

2 comentarios:

Elena dijo...

¿Cuál de las tres es la mejor forma de reaccionar hermana?

Un abrazo.

Maribel dijo...

Hay dificultades más fuertes que otras y también van a depender en parte del momento anímico que se esté pasando, ya que todos como humanos, tenemos ciclos altos, medios y bajos, aunque tengamos una personalidad definida, y eso también influye en un determinado momento, más aun si se está pasando por una leve o severa depresión.
Generalmente al principio caemos, nos transformamos en esa zanahoria, pero a medida que la dificultad la vamos asumiendo, nos transformamos en el huevo y al final terminamos en el café.
Lo que sí, pienso que independientemente de la intensidad de la dificultad que se nos presente, siempre es bueno, tratar de guardar la calma y no desesperarnos, aunque en momentos nos salimos de sí, pero colocando en mayor medida, la razón que el corazón en la mesa, creo que todos podremos tomar la forma de un grano de café.