miércoles, 14 de mayo de 2008

Flor: Camelia



En un mundo donde se truncan amistades y deseos, amores y proyectos es bueno ofrecer a María la flor de “la camelia”. Simboliza la amistad que nunca nadie podrá romper.
¡Bienaventurada me dirán todas las generaciones!
Así es, Virgen y Madre, en este mes de mayo –una vez más- nos postramos ante Ti y te felicitamos por ser la Madre de Jesús. Por haber ocupado parte de nuestro corazón. Porque, aunque pasa el tiempo, sigue vivo y agradecido nuestro afecto y cariño hacia Ti.
Hoy sigues brillando con el mismo resplandor que destella esta camelia que hemos cuidado y regado como el mejor testimonio de que nuestro amor hacia Ti, lejos de disminuir, va creciendo de día en día.

Petición: SER FIELES CON EL AMOR QUE DIOS NOS TIENE

1 comentario:

Maribel dijo...

Dios es amor. Revelándose a Sí mismo como bueno y misericordioso, Dios se revela a Sí mismo como amor . La más elevada forma de amar a los hermanos y hermanas reside en amarlos con el amor de Dios que nos ha sido dado por el Espíritu Santo. De ahí que nuestro amor es una participación del amor de Dios mismo que abarca a cualquier ser humano, incluso nuestro enemigo. Nuestro amor debe reflejar el amor de Dios. El hecho de ser el amor un don de Dios tiene su aplicación en primer lugar en amar por Dios, porque El solo puede darse a Sí mismo a nosotros. El nos ha amado primero. Y claro está, el mismo principio vale para amar al prójimo. El Espíritu Santo nos inflama para amar a nuestro prójimo. Según Agustín un mero amor natural de unos a otros no basta, porque entonces con facilidad descuidamos a Dios nuestro supremo bien. Amar a los otros como a nosotros mismos significa que él o ella pueden encontrar su bien donde nosotros lo encontramos, es decir en Dios. Sólo a esa luz podemos entender correctamente la famosa sentencia de Agustín: "Ama y haz lo que quieras, porque de esa raíz sólo puede nacer el bien". El amor es la norma más difícil que tenemos; jamás significa que somos libres para hacer lo que nos venga en gana.